¿Qué es el CPAP y cómo funciona?
Es una máquina del tamaño de una caja de zapatos que jala aire del cuarto, lo filtra, lo calienta un poco y lo manda con presión por una manguera hasta una mascarilla que traes puesta al dormir.
Ese aire trabaja como si fuera un puntal: mantiene abierta la garganta para que no se cierre. Sin cierres no hay pausas, no hay ronquido y no hay caídas de oxígeno. Por eso duermes de corrido y amaneces descansado, muchas veces desde la primera noche.
¿Por qué hay que calcular la presión?
Cada garganta se cierra distinto, así que cada persona necesita una fuerza de aire diferente. A eso se le llama titulación, y sin ella el equipo casi siempre falla:
- Si la presión queda corta: sigues con apneas, con sueño de día y con la presión alta descontrolada
- Si queda alta: te incomoda, se sale el aire por los lados, sientes que tragas aire y acabas guardando el aparato
- Si la mascarilla no es la tuya: fugas, marcas en la cara y sensación de encierro
En la noche de titulación se sube la presión poco a poco hasta dar con la mínima que te quita todas las pausas, en cualquier posición y en todas las fases del sueño.
Tipos de mascarilla
- CubreSolo la nariz
- Para quiénLa más usada, si respiras por la nariz al dormir
- CubreDos conitos que entran en las fosas nasales
- Para quiénSi sientes encierro o traes barba
- CubreNariz y boca
- Para quiénSi duermes con la boca abierta o traes la nariz tapada
En la noche de titulación se prueban las que hagan falta hasta encontrar la que aguantas toda la noche sin quitártela.
¿Cuánto tardo en acostumbrarme?
Entre dos y cuatro semanas. Los primeros días es normal sentir la nariz seca o algo de incomodidad; eso se arregla con el humidificador, ajustando la mascarilla y usando el modo rampa, que empieza con poquito aire y va subiendo mientras te duermes. De cada diez pacientes que aguantan el primer mes, ocho ya no lo sueltan.