¿Qué es una broncoscopia?
Es un tubo flexible del grosor de un lápiz delgado, con cámara y luz en la punta. Entra por la nariz o por la boca, pasa por la tráquea y recorre los bronquios, que son los tubos que llevan el aire a tus pulmones.
Sirve para ver por dentro lo que una radiografía o una tomografía solo muestran como una mancha. Y si hace falta, por ese mismo tubo se toma una muestra del tejido para mandarla al laboratorio. Es la forma de pasar del "hay algo ahí" al "esto es".
¿Duele?
No. Se hace con sedación: te ponen medicamento en la vena y te quedas dormido y relajado. Además se anestesia la garganta para que no te dé tos. La mayoría de los pacientes ni se acuerda del procedimiento.
Al despertar puedes sentir la garganta irritada o toser un poco por unas horas. Nada más. Eso sí, necesitas que alguien te acompañe, porque no puedes manejar de regreso.
¿Qué tan seguro es?
Es un estudio muy seguro cuando lo hace un neumólogo con entrenamiento. Las complicaciones se presentan en menos de uno de cada cien casos y casi siempre son leves: un sangrado pequeño donde se tomó la biopsia o tos por irritación.